El cremoso de pistacho es un bocado refinado y lleno de matices. Su exterior, un cuadrado de
chocolate blanco 31% cacao, ofrece una textura suave y delicadamente crujiente al romperse. En su
interior esconde un ganache cremoso de pistacho, de textura untuosa y aterciopelada, que se funde en
el paladar liberando notas intensas, ligeramente tostadas y elegantes del fruto seco. La combinación
entre la dulzura sedosa del chocolate blanco y la profundidad del pistacho logra un equilibrio
sofisticado y tentador.